La saturación publicitaria ha alcanzado cotas tales que un consumidor medio puede recibir 3000 impactos diarios, teniendo en cuenta spots de publicidad en TV, radio, exterior, online…

De esos 3.000 impactos diarios, los más efectivos son los 90 recibidos por televisión, ya que conforman el 50% de todos los recordados por los consumidores.

Ante tal inmesidad de impactos publicitarios, el consumidor tiende a desechar lo que no le aporta valor, dejando sin efectividad la inversión en medios de muchas compañías.

La gran mayoría de la publicidad actual no aporta valor añadido, no genera vínculos con sus públicos, no hace que los receptores se sientan identificados, no aporta contenidos y no integra otros canales de comunicación.

La fehaciente caída de la efectividad publicitaria, con la consiguiente crisis de atención que genera en los públicos, obliga a que las Marcas desarrollen campañas que integren otros canales a parte de los meramente tradicionales. Haciéndolos partícipes de cualquier manera, y creando campañas que realmente devuelvan el ansiado ROI.

Es decir, las Marcas que incluyan TV en su estrategia publicitaria deben tener claro que la saturación a la que el consumidor está sometido hace que se construya un muro subconsciente ante la publicidad explícita.

El gran reto pues es sobrepasar ese muro de manera natural, cercana y recordable.

Storytelling, marketing de contenidos, comunicación transmedia o campañas de marketing 360º podrían ser algunas de las soluciones.

Los anunciantes están obligados a poner todo su ímpetu en crear piezas publicitarias que obtengan un alcance mayor, que no terminen en el espacio que la TV les proporcione, que generen emociones y experiencias, y sobre todo que sean recordables.

Algunas de las Marcas que han entendido este nuevo paradigma publicitario, están trabajando en crear conceptos que respondan a problemas de los consumidores, comunicando al “tú”, hablando con naturalidad de realidades identificables para su público.

Es decir, definiendo Insights que capten la atención de los receptores de sus mensajes para contarlos a través de historias reconocibles.

En TV, a día de hoy, no es posible segmentar los anuncios como si de una campaña en Facebook se tratase. Por ello se hace necesario estudiar minuciosamente a nuestro público:

¿De verdad consumen TV? ¿A qué hora se suelen sentar a ver TV? ¿Qué problemas comparten? ¿Qué les preocupa? ¿Qué es lo que les hace sentirse felices? … Son algunas de las preguntas que deberíamos hacernos para montar nuestra estrategia publicitaria.

Publicidad en televisión, renovarse o morir.

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