Os dejo el post que escribí la semana pasada en el blog Jerez&Vinos de mi amigo Juan Carlos Jiménez Blanco.

El mundo del vino ha ido mucho tiempo por detrás de otros sectores de gran consumo a nivel de Marketing, tanto es así que solían primar las soluciones a problemas puntuales y visiones muy personalistas. El Marketing no era una de las actividades claves y las Marcas no recibían la atención necesaria para ser diferentes, únicas y brindar experiencias a sus consumidores.

La Marca debería ser uno de los activos más influyentes en el sector del vino. Parece razonable, aunque no siempre ha sido así. Lo vemos.

Una Marca bien trabajada debe convertirse en patrimonio del consumidor, siendo fundamental la creación de experiencias para los consumidores y todos los grupos de interés.

Para la mayoría de los consumidores de vino, con un grado de conocimiento medio-bajo de todas las opciones y Marcas existentes, el descubrimiento de una Marca que conecte con él suele ser tan potente que siente la necesidad de compartirlo con los demás.  

En un mundo tan confuso (infinidad de Marcas, sabores, denominaciones…), la marca se convierte en el único lenguaje que puede vincular a la Bodega con el consumidor.

Para conseguir crear este vínculo se hace necesario definir una propuesta de valor clara, ¿Qué queremos vender?: Zumo alcoholizado para saciar la sed, momentos de placer, lujo, un complemento gastronómico, celebración, un medio para quedar bien, un pedazo de nuestra tierra en cada copa, tradición centenaria, historia y cultura, un placer ecológico…

Se hace necesario definir 5 puntos clave para concebir una Marca vinícola fuerte:

-Historia: Ante la masividad de Marcas existentes, se hace imprescindible desarrollar y asociar una historia que transmita nuestros valores, que genere emociones y sea recordable. Fundamental definir el público objetivo al que nos dirigiremos para “atacar” los factores emocionales que comparten. Podemos basarnos en anécdotas, historias reales, leyendas o cualquier experiencia que favorezca el recuerdo.

-Producto: Un producto de calidad que corresponda a los valores que queremos transmitir y a nuestro posicionamiento. El punto históricamente más fuerte del sector.

 

-Marca: La Marca debe ser el paraguas que unifique nuestro producto, posicionamiento e historia. El activo que genere vínculos con el consumidor y que nos haga únicos e identificables. Se debe apostar más por los elementos intangibles (imagen, etiquetas, idiomas, viajes de promoción internacional, web, redes sociales o packaging) De hecho, ya existen empresas que trabajan el Branding en este sector, como la agencia Spain Creative.

-Experiencia: Crear experiencias es necesario para conseguir que todos los puntos anteriores se concreten. Recuerdo, diferenciación, notoriedad, emoción… El consumidor debe acercarse a la Marca, hacerla suya y convertirse en un embajador de nuestra Marca. Adentrándose en nuestra historia, bodega, entorno… Permitiendo que vivan la Marca con los 5 sentidos a través de experiencias como visitas a bodegas, enoturismo, participaciones en las vendimias, catas, eventos…

-Comunicación: Fundamental que nuestro consumidor sepa que existen personas interesadas en él, que se le hace partícipe y que es una parte más de nuestra Marca. Dejándole participar en la producción o el desarrollo de una oferta adaptada sus preferencias y necesidades personales y culturales.

Los nuevos tiempos obligan a ser diferentes, únicos y confiables. Para ello es necesario definir una adecuada estrategia de Marca que conecte con nuestro consumidor.

“La marca es propiedad de la Bodega, pero patrimonio del consumidor”  Eugeni Brotóns Cuixart. 

1 Comentario

  1. Que artículo más bueno ALEJANDRO, Esta perfecto. Dejas un mensaje claro y contundente.Me ha encantado la sencillez y claridad del artículo.

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